13.5.04

Suspenso, claro.

Zapatero ha visitado hoy a Berlusconi en Italia para intentar acercar posturas dentro de las negociaciones del reparto de poder en la Unión Europea. Se viene con un "quizás" y se deja el honor de que sea Madrid la ciudad en la que se firme la Constitución de la Unión Europea, uno de los hechos que sin duda tienen más importancia en la historia contemporánea. Está claro que es algo simbólico, como también lo era el Tratado de Roma o Maastricht, pero es precisamente el valor de lo simbólico lo que le hubiese dado aún más fuerza a Madrid como una de las capitales de la Unión Europea y del mundo. ¿Quién no se acuerda de los nombres de otras ciudades que han tenido firmas de gran relevancia? Yalta, Postdam, Versalles, Varsovia, Kioto, los antes mencionados, y un largo etcétera. Como madrileño he de otorgarle el segundo suspenso de la legislatura al PSOE y el primero a Zapatero. Además confluyen otros dos factores de gran relevancia que se han pasado por alto: era un homenaje a las víctimas del 11M y fue propuesto por el Parlamento europeo. Y es precisamente eso lo último que necesita el Parlamento, o sea, el que no se le tenga en consideración, pues suficiente tiene con tener poco peso dentro del marco legislativo de la Unión -y con la Constitución no cambiará mucho ese problema- como para que encima decisiones de carácter simbólico que propone tampoco sean tenidas en cuenta. Lo dicho, muy mala decisión.