16.5.04

Aunque la mona se vista de seda...

Aparece una noticia en El Mundo cuanto menos curiosa. Resulta que al cerrar España sus fronteras con lo del bodorrio, todos los trenes y vehículos tienen que parar para ser controlados. Todo quedaría en un sarcástico-despectivo "¡Qué país!" si no fuese porque además de todo se están vulnerando los derechos más elementales de las personas. La policía "no puede" hacer controles selectivos, eso lo sabe hasta mi gato. Claro, que hablamos de la policía... De todas formas no estaría de más que alguno de los afectados denunciase un trato despectivo y vejatorio, que eso es lo que es, en, digamos, el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, y que éste le metiese un puro al gobierno y a los maderos. Ahora bien, el por qué de tanta indignidad reside en que para hacer los controles los maderos se basan en lo que a su juicio es una "pinta sospechosa", o sea, que dejándonos de simplezas: "los que tengan la piel morena y ojos y pelo oscuros". Lógico en un país donde, aparte del príncipe -y es francés- en proporción son pocos los que entran dentro del "catálogo ario" y me da que los propios policías en su mayoría tampoco entran en ese grupo. Vamos, que como pidan ayuda a la policía, digamos, alemana, España entera será identificada. Y yo introduzco un elemento nuevo: ¿Quién es más peligroso, el que tiene aspecto árabe o no es ario, o el que confunde a Saramago con una tal Sara Mago? Señores/as, lo realmente peligroso en esta vida es la incultura y la falta de razón. Y por cierto, si hubiese un grupo de funcionari@s pendientes de identificar a la gente que a su juicio es limitada de entendimiento, ¿pararían sólo a los de azul?